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Cuando la piel pierde firmeza, uniformidad o vitalidad, recuperar su calidad puede cambiar la forma en que se percibe el cuerpo.
La piel cambia con el tiempo. Su capacidad de responder y regenerarse, no. desaparece. La carboxiterapia no busca transformar la piel de forma artificial, sino estimular sus propios mecanismos de regeneración.
La carboxiterapia es un tratamiento de medicina estética que consiste en la administración controlada de dióxido de carbono medicinal (CO₂) mediante microinyecciones subcutáneas. Este estímulo favorece la microcirculación, mejora la oxigenación de los tejidos y contribuye a activar la producción natural de colágeno.
Puede estar indicada para mejorar la celulitis, las estrías, la grasa localizada de pequeño volumen, la flacidez cutánea leve o moderada, determinadas alteraciones circulatorias y algunas ojeras. También puede aplicarse en zonas faciales como cuello, escote o contorno de ojos, siempre tras una valoración médica individualizada.
El resultado no es inmediato. La textura, la firmeza y el aspecto de la piel mejoran de forma progresiva, sesión a sesión, a medida que el tejido responde al tratamiento.
En la consulta del Dr. Ángel Juárez, la carboxiterapia se integra dentro de una planificación médica personalizada, tanto en tratamientos corporales como faciales, y también como complemento de determinados procedimientos quirúrgicos cuando existe indicación.
La carboxiterapia está indicada en pacientes que desean mejorar la calidad de la piel y tratar alteraciones relacionadas con la textura, la firmeza, la microcirculación o el aspecto cutáneo.
Puede recomendarse en casos de:
• Celulitis: ayuda a mejorar la textura de la piel al actuar sobre la microcirculación y los septos fibrosos.
• Grasa localizada de pequeño volumen: puede emplearse como tratamiento coadyuvante en zonas concretas.
• Flacidez cutánea leve o moderada: estimula la producción de colágeno y elastina, favoreciendo una piel de aspecto más firme.
• Estrías: contribuye a atenuar su apariencia al favorecer la regeneración del tejido conectivo.
• Alteraciones circulatorias: mejora la microcirculación y el intercambio gaseoso en la zona tratada.
• Calidad de la piel: ayuda a mejorar la textura, la vitalidad y el aspecto general del tejido.
• Carboxiterapia facial y determinadas ojeras: puede aplicarse en cuello, escote, contorno de ojos y algunos tipos de ojera, siempre que exista indicación médica.
También puede utilizarse como tratamiento complementario tras una liposucción o una abdominoplastia, cuando se busca mejorar la textura, la firmeza y el aspecto de la piel en la zona tratada.
La carboxiterapia no está indicada como tratamiento del sobrepeso ni como alternativa a la cirugía cuando existe flacidez severa. Cada caso requiere una valoración individualizada para determinar si la carboxiterapia es el tratamiento más adecuado y establecer el número de sesiones recomendado.
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La primera consulta permite valorar el estado de la piel, la presencia de celulitis, flacidez, estrías o grasa localizada y definir si la carboxiterapia es la mejor opción terapéutica para cada paciente.
Durante la exploración se analizan las características de los tejidos, el grosor de la piel, la firmeza, la vascularización, los antecedentes médicos y los objetivos estéticos planteados. Esta valoración es fundamental para diseñar un protocolo personalizado y determinar tanto las zonas a tratar como el número aproximado de sesiones necesarias.
En algunos casos, la carboxiterapia puede formar parte de un abordaje combinado junto con otros tratamientos de medicina estética facial o corporal. El objetivo es establecer una estrategia adaptada a cada paciente, sin aplicar protocolos cerrados ni tratamientos estándar.
Carboxiterapia corporal
La carboxiterapia corporal puede aplicarse en zonas donde existe celulitis, flacidez cutánea, estrías o pequeños acúmulos de grasa localizada.
Las zonas corporales más habituales son:
• Abdomen. • Muslos. • Cartucheras. • Glúteos. • Brazos. • Rodillas. • Flancos.
En el cuerpo, su objetivo principal es mejorar la calidad de la piel, favorecer una textura más uniforme y ayudar a tratar alteraciones como la celulitis o la pérdida de firmeza. También puede indicarse como complemento tras cirugía corporal, especialmente cuando se busca optimizar la adaptación de la piel en la zona tratada.
Carboxiterapia facial y ojeras
La carboxiterapia también puede aplicarse en determinadas zonas faciales, especialmente cuando se busca mejorar la microcirculación, la oxigenación de los tejidos y la calidad de la piel.
Las zonas faciales más habituales son:
• Cuello. • Escote. • Contorno de ojos. • Determinadas ojeras.
En el caso de las ojeras, es importante realizar una valoración previa, ya que no todas tienen el mismo origen. La carboxiterapia puede ser útil en algunos casos, especialmente cuando existe un componente vascular o de mala microcirculación. En cambio, las ojeras pigmentarias, hundidas o estructurales pueden requerir otros abordajes.
La carboxiterapia se realiza en consulta en el Hospital Universitario La Zarzuela, en Madrid, y no requiere anestesia ni tiempo de recuperación.
El CO₂ medicinal se administra mediante microinyecciones subcutáneas en las zonas a tratar. Cada sesión dura entre 15 y 30 minutos, según la extensión del área.
Durante la sesión es habitual experimentar una ligera sensación de presión, calor o escozor transitorio. También puede aparecer un leve enrojecimiento o inflamación local de carácter temporal.
El número de sesiones depende de la indicación clínica, la extensión de la zona tratada y los objetivos planteados. De forma orientativa, los protocolos corporales suelen incluir entre ocho y diez sesiones, mientras que los tratamientos de rejuvenecimiento facial acostumbran a realizarse en unas cinco sesiones.
La recuperación es inmediata. Tras cada sesión, el paciente puede retomar su actividad habitual sin necesidad de reposo.
Pueden aparecer pequeños hematomas, enrojecimiento o una ligera inflamación en los puntos de inyección. Son efectos transitorios que suelen desaparecer en pocos días.
Los resultados son progresivos. A medida que avanza el tratamiento, la piel puede adquirir una mejor textura, mayor firmeza y un aspecto más uniforme. La celulitis, la flacidez, las estrías o la pérdida de vitalidad cutánea pueden atenuarse de forma gradual, en función de cada caso.
Una vez finalizado el tratamiento inicial, puede recomendarse una pauta de mantenimiento para conservar los resultados obtenidos, siempre según la evolución de cada paciente.
Una evaluación médica. Sin propuesta preparada antes de escuchar.