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Con un resultado final inmejorable.
Suavizar las líneas del gesto sin alterar la expresión ni la personalidad del rostro.
No envejecemos por sonreír. Envejecemos cuando la piel pierde elasticidad y deja de volver a su sitio original después de cada gesto.
Sonreír, sorprenderse, fruncir el ceño: hay gestos que hablan de nosotros. Con el paso del tiempo, esos movimientos repetidos empiezan a convertirse en arrugas permanentes.
Los neuromoduladores son el tratamiento médico idóneo para suavizar las arrugas de expresión de forma natural, sin cirugía y sin alterar la personalidad del rostro. A diferencia de los materiales de relleno, los neuromoduladores no aportan volumen. Su función es relajar de manera selectiva y temporal los músculos responsables de estas líneas de la gesticulación, permitiendo que la piel recupere un aspecto más descansado, fresco y armónico.
En la consulta del Dr. Ángel Juárez, en el Hospital Universitario La Zarzuela de Madrid, el tratamiento se personaliza tras un estudio clínico detallado de la anatomía facial y la dinámica muscular para conseguir resultados equilibrados, naturales y adaptados a cada rostro.
Los neuromoduladores son especialmente eficaces en las zonas donde la musculatura facial genera líneas de expresión con mayor frecuencia:
El músculo frontal se activa cada vez que elevamos las cejas, generando líneas horizontales que se van marcando con los años. El tratamiento suaviza estas líneas y previene su acentuación, manteniendo una expresión natural.
Las líneas verticales del entrecejo, conocidas coloquialmente como «el once», nacen de la contracción repetida de los músculos corrugadores. Con el tiempo pueden volverse profundas y dar al rostro una expresión de enfado o cansancio, incluso en reposo. La relajación selectiva de estos músculos devuelve al entrecejo un aspecto más sereno.
Las arrugas del contorno externo de los ojos aparecen por la contracción del músculo orbicular y suelen ser el primer signo cronológico de envejecimiento cutáneo. El tratamiento suaviza las líneas existentes y eleva ligeramente la cola de la ceja, aportando luz a la mirada.
Con el paso del tiempo, el músculo platisma genera bandas verticales en el cuello. Su relajación mejora el aspecto del cuello y de la línea mandibular sin necesidad de cirugía.
Cuando el labio superior se eleva en exceso al sonreír y deja visible una proporción de encía que incomoda al paciente, la infiltración en el músculo elevador del labio corrige este gesto con resultados muy naturales.
Este tratamiento está especialmente indicado en personas que presentan arrugas horizontales en la frente, líneas verticales en el entrecejo, patas de gallo, bandas platismales en el cuello o sonrisa gingival. También puede recomendarse en pacientes jóvenes que desean prevenir la aparición de arrugas permanentes asociadas a la gesticulación repetida.
La indicación del tratamiento siempre se establece tras una valoración médica individualizada, en la que se analiza la anatomía facial, la dinámica muscular y las expectativas de cada paciente.
Duración de la sesión
Entre 20 y 30 minutos.
Anestesia
No requiere (procedimiento indoloro y bien tolerado).
Resultados
Visibles a partir del 3-5º día
Duración del efecto
Entre 4 y 6 meses.
Incorporación
Inmediata a la rutina habitual
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Me ha solucionado un problema causado por otro equipo médico ajeno al Hospital lo cual me ha dado comienza y seguridad
El trato inmejorable desde el Doctor a enfermeras y personal de recepción.
Súper Recomendable
Confío plenamente en su criterio y en su capacidad para centrarse en el detalle y en la armonía.
Antes de realizar el tratamiento, el especialista analiza la anatomía facial, la intensidad de las arrugas de expresión y la dinámica muscular de cada paciente.
No todas las arrugas tienen el mismo origen ni requieren la misma cantidad de neuromodulador. Por ello, durante la valoración se estudian la fuerza de los músculos faciales, la simetría del rostro y el resultado que se desea conseguir.
El objetivo nunca es congelar la expresión, sino suavizar las líneas de manera estratégica, respetando siempre la naturalidad de tu rostro.
El tratamiento se realiza en la consulta y tiene una duración aproximada de 20-30 minutos:
Preparación y diseño: el especialista limpia la zona, analiza la dinámica muscular y determina los puntos exactos donde el músculo necesita relajarse para suavizar la arruga.
Aplicación: mediante microinyecciones precisas con aguja muy fina, se infiltran pequeñas dosis de neuromodulador en los músculos seleccionados. El procedimiento no requiere anestesia y es bien tolerado.
Revisión a los 15 días: se programa una revisión para evaluar el resultado y realizar cualquier ajuste si fuera necesario.
No requiere ingreso ni anestesia general. El paciente puede retomar su actividad habitual de forma inmediata.
Los primeros efectos suelen comenzar a apreciarse entre el tercer y el séptimo día tras el tratamiento.
El resultado máximo se alcanza habitualmente entre los 10 y 15 días, cuando la musculatura se ha relajado de forma completa.
En la mayoría de los pacientes, el efecto se mantiene entre cuatro y seis meses, aunque la duración puede variar según la zona tratada y las características personales.
El tratamiento no requiere periodo de recuperación. No obstante, para garantizar que el producto actúe correctamente en los receptores musculares y evitar su difusión a zonas no deseadas, es indispensable seguir estas pautas durante las primeras horas:
Evitar el ejercicio físico intenso durante las primeras 24 horas.
No presionar, masajear ni frotar la zona tratada durante las 4 horas posteriores.
Mantener una postura erguida y dormir boca arriba durante la primera noche.
Evitar la exposición directa a fuentes de calor intenso como saunas o sol directo durante las primeras 48 horas.
Una evaluación médica. Sin propuesta preparada antes de escuchar.