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Anestesia: General o sedación (según zonas)
Duración: 2 a 4 horas (orientativo)
Hospitalización: Ambulatoria o ingreso de 24 h
Recuperación inicial: 48-72 h de reposo relativo
Retirada de puntos: 7 – 10 días
Cuidados especiales: Prenda de compresión, drenaje linfático manual
¿Cómo saber si tengo lipedema?
El diagnóstico precoz es fundamental para frenar la progresión de la enfermedad. Los síntomas más frecuentes que pueden orientar hacia un diagnóstico de lipedema son:
Dolor, pesadez o sensibilidad persistente, especialmente al final del día.
Inflamación que empeora con el calor, estar de pie o cambios hormonales.
Desproporción en piernas o brazos que no mejora con hábitos saludables.
Fragilidad capilar: aparición de hematomas espontáneos.
Presencia de varículas o arañas vasculares.
Limitación funcional: pesadez extrema para caminar, hacer deporte o realizar tareas cotidianas.
Escasa respuesta a tratamientos conservadores como prendas de compresión, ejercicio adaptado o drenaje linfático.
Los síntomas pueden variar en intensidad y no todas las pacientes presentan la misma evolución de la enfermedad. El diagnóstico debe realizarlo un especialista con experiencia en lipedema, ya que puede confundirse con obesidad, linfedema o grasa localizada resistente.
¿Quién es candidata a la cirugía de lipedema?
La cirugía está indicada cuando los síntomas -dolor, pesadez, inflamación recurrente o limitación funcional- no mejoran de forma suficiente con un tratamiento conservador: prendas de compresión, drenaje linfático o ejercicio adaptado.
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La primera consulta es el punto de partida de todo el proceso. En ella, el equipo médico realiza una evaluación clínica completa en la que se analiza:
La distribución del tejido adiposo y las zonas afectadas.
La intensidad del dolor, la sensibilidad, la inflamación y la presencia de hematomas.
El estado circulatorio y linfático general.
Los antecedentes médicos, cambios hormonales relevantes (embarazos, menopausia), evolución del peso y hábitos de vida.
A partir de esta valoración, se determina si el tratamiento quirúrgico está indicado, qué zonas deben tratarse, si debe realizarse en una o varias fases y qué cuidados personalizados serán necesarios antes y después de la intervención.
La cirugía de lipedema se realiza en el Hospital Universitario La Zarzuela, en Madrid bajo anestesia general o sedación profunda, dependiendo del caso y la extensión.
En lipedemas extensos (que afecten a muslos, piernas, brazos y caderas), la cirugía suele planificarse por fases (dos o más intervenciones separadas en el tiempo). Esto se decide según las zonas afectadas, el volumen total a tratar, la seguridad de la paciente y el criterio médico, ya que no es seguro extraer grandes volúmenes de grasa en una sola sesión.
Se realiza mediante liposucción asistida por agua o WAL (Water-Assisted Liposuction), una de las técnicas más utilizadas actualmente en el tratamiento quirúrgico del lipedema por su capacidad para preservar los vasos linfáticos. Esta técnica utiliza un fino chorro de agua a presión para desprender el tejido adiposo afectado por la enfermedad de forma suave y controlada, y simultáneamente las aspira.
Frente a otras técnicas, la WAL ofrece ventajas clave:
Extracción selectiva: Actúa solo sobre el tejido lipedematoso, respetando la grasa sana.
Menor trauma tisular: Reduce drásticamente los hematomas y la inflamación postoperatoria.
Preservación linfática: Protege la red de vasos linfáticos, un aspecto fundamental para prevenir el desarrollo de linfedema secundario (acumulación de líquido).
Recuperación tras la cirugía de lipedema
El postoperatorio es un proceso progresivo. El seguimiento médico, el uso de prenda de compresión y el drenaje linfático manual son los tres pilares que determinan la calidad de la recuperación y el resultado final.
Primeras 24 a 72 horas Reposo relativo y control del dolor mediante medicación pautada. Es habitual sentir molestias moderadas. Inicio de movilidad suave con paseos cortos según tolerancia.
Primera semana Uso de prenda de compresión las 24 h. La inflamación y los hematomas son esperables. Inicio de drenaje linfático manual si está indicado. Sin esfuerzos físicos intensos.
Entre los 7 y 14 días Retirada de puntos y reincorporación laboral progresiva (según tipo de trabajo). La hinchazón va disminuyendo. Se mantiene el uso de la prenda de compresión según pauta médica.
Entre el primer y tercer mes Reincorporación progresiva al ejercicio físico: natación, bicicleta, caminatas. Los cambios en volumen y movilidad se hacen más evidentes. Ajuste de pautas de compresión según evolución individual.
A partir de los 3-6 meses
Resultado final progresivamente visible a medida que el tejido completa su adaptación. Valoración de la evolución completa y establecimiento de pautas de mantenimiento a largo plazo.
La mayoría de las pacientes experimentan reducción del dolor y la pesadez, disminución del volumen en las zonas tratadas y mejora de la movilidad y la calidad de vida.
Una evaluación médica. Sin propuesta preparada antes de escuchar.