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Estimulación celular avanzada mediante la infiltración controlada de CO₂ medicinal para oxigenar tejidos, mitigar la celulitis y reafirmar la piel.
Cuando la piel pierde firmeza, uniformidad o vitalidad, recuperar su calidad puede cambiar la forma en que se percibe el cuerpo.
La piel cambia con el tiempo. Su capacidad de responder y regenerarse no desaparece. La carboxiterapia no busca transformar la piel de forma artificial, sino estimular sus propios mecanismos de regeneración.
La carboxiterapia es un tratamiento de medicina estética que consiste en la administración controlada de dióxido de carbono medicinal (CO₂) mediante microinyecciones subcutáneas. Este estímulo favorece la microcirculación, mejora la oxigenación de los tejidos y contribuye a activar la producción natural de colágeno y elastina.
Está indicada para mejorar la celulitis, las estrías, la grasa localizada de pequeño volumen, la flacidez cutánea leve o moderada, determinadas alteraciones circulatorias y algunas ojeras. Puede aplicarse en zonas faciales como cuello, escote o contorno de ojos.
El resultado es progresivo. La textura, la firmeza y el aspecto de la piel mejoran sesión a sesión, a medida que el tejido responde al tratamiento.
En la consulta del Dr. Ángel Juárez, en Madrid, la carboxiterapia se integra dentro de una planificación personalizada, tanto en tratamientos corporales como faciales, y también como complemento postoperatorio cuando existe indicación.
La carboxiterapia está indicada en pacientes que desean mejorar la calidad de la piel y tratar alteraciones funcionales y estéticas ligadas a la microcirculación, la flacidez o el relieve de la piel.
Puede recomendarse en casos de:
Celulitis: ayuda a mejorar la textura de la piel al actuar sobre la microcirculación y los septos fibrosos.
Grasa localizada de pequeño volumen: puede emplearse como tratamiento coadyuvante para estimular el metabolismo en zonas concretas.
Flacidez cutánea leve o moderada: estimula la producción de colágeno y elastina, favoreciendo una piel de aspecto más firme.
Estrías y cicatrices: contribuye a atenuar su apariencia al favorecer la regeneración del tejido conectivo.
Alteraciones circulatorias: mejora la microcirculación y el intercambio gaseoso en la zona tratada.
Ojeras vasculares: tratamiento específico del contorno de ojos cuando el hundimiento o la coloración oscura se asocian a una mala microcirculación
También puede utilizarse como tratamiento complementario tras una liposucción o una abdominoplastia, cuando se busca mejorar la textura, la firmeza y el aspecto de la piel en la zona tratada.
La carboxiterapia no está indicada como tratamiento del sobrepeso ni como alternativa a la cirugía cuando existe flacidez severa.
Duración de la sesión
Entre 15 y 30 minutos (según extensión del área).
Anestesia
No requiere.
Resultados
Progresivos y acumulativos.
Duración del efecto
Estable y prolongado
Incorporación
Inmediata.
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Súper Recomendable
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La primera consulta permite valorar el estado de la piel y de los tejidos para determinar si la carboxiterapia es la mejor opción terapéutica para el paciente.
Durante la exploración se analiza la presencia de celulitis, flacidez, estrías o grasa localizada, así como el grosor de la piel, la firmeza, la vascularización periférica, los antecedentes médicos y los objetivos estéticos del paciente.
A partir de esta valoración, el médico diseña un protocolo personalizado, define las zonas a tratar y estima el número aproximado de sesiones necesarias.
En algunos casos, la carboxiterapia puede formar parte de un abordaje combinado junto con otros tratamientos de medicina estética facial o corporal. El objetivo es establecer una estrategia adaptada a cada paciente, sin aplicar protocolos cerrados ni tratamientos estándar.
Carboxiterapia corporal
La carboxiterapia corporal puede aplicarse en regiones propensas a la retención de líquidos, la flacidez o depósitos grasos localizados. Las zonas corporales más habituales son el abdomen, los muslos, las cartucheras, los glúteos, los brazos, las rodillas y los flancos.
En el cuerpo, su objetivo principal es mejorar la calidad de la piel, favorecer una textura más uniforme y ayudar a tratar alteraciones como la celulitis o la pérdida de firmeza.
Carboxiterapia facial y ojeras
Se aplica en determinadas zonas faciales, especialmente cuando se busca mejorar la microcirculación, la oxigenación de los tejidos y la calidad de la piel. Las zonas más habituales incluyen el cuello, el escote, el contorno de ojos y algunos tipos de ojeras.
En el caso de las ojeras, es importante realizar una valoración previa, ya que no todas tienen el mismo origen. La carboxiterapia puede ser útil en algunos casos, especialmente cuando existe un componente vascular o de mala microcirculación. En cambio, las ojeras pigmentarias, hundidas o estructurales pueden requerir otros tratamientos.
La carboxiterapia es un procedimiento rápido y seguro que se realiza directamente en consulta en el Hospital Universitario La Zarzuela de Madrid. No requiere anestesia ni tiempo de baja.
Preparación
Se delimita y limpia la zona que se va a tratar.
Infiltración del CO₂ medicinal
El CO₂ medicinal se administra en el plano subcutáneo o intradérmico mediante agujas ultrafinas conectadas a un equipo especializado que regula el flujo, la presión y la temperatura del gas. Durante la infiltración, es normal percibir una ligera sensación de distensión (presión), calor localizado o un escozor transitorio. También puede aparecer un eritema (enrojecimiento) temporal debido a la vasodilatación inducida por el gas. Ambos efectos ceden a los pocos minutos de finalizar la aplicación.
Retorno a la rutina y resultados
Tras la sesión de entre 15 y 30 minutos (según la extensión del área), el paciente puede volver a sus actividades diarias. Los resultados son progresivos. A medida que avanza el tratamiento, la piel adquiere una mejor textura, mayor firmeza y un aspecto más uniforme.
Ciclo de tratamiento: de forma orientativa, los protocolos corporales suelen requerir entre 8 y 10 sesiones, mientras que los tratamientos de rejuvenecimiento facial u ojeras se estructuran habitualmente en 5 sesiones, programadas con una frecuencia semanal o quincenal según el criterio médico.
Una vez finalizado el tratamiento inicial, puede recomendarse una pauta de mantenimiento para conservar los resultados obtenidos, siempre según la evolución de cada paciente.
Una evaluación médica. Sin propuesta preparada antes de escuchar.