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Con un resultado final inmejorable.
Eliminan la flacidez facial y rejuvenecen el rostro sin cirugía.
Resultados naturales.
La flacidez no aparece de un día para otro. Con el paso del tiempo, los tejidos pierden firmeza, el óvalo facial se desdibuja y la piel deja de sostenerse como antes.
Los hilos tensores faciales son un tratamiento de medicina estética mínimamente invasivo que permite mejorar esa pérdida de soporte sin recurrir a un lifting quirúrgico. Mediante la colocación de hilos biocompatibles y reabsorbibles bajo la piel, se consigue un doble efecto: proporcionar un soporte inmediato a los tejidos y estimular la producción natural de colágeno y elastina durante los meses siguientes.
Existen diferentes tipos de hilos. Algunos están diseñados principalmente para mejorar la calidad de la piel y estimular colágeno. Otros incorporan espículas o conos que permiten generar un mayor efecto tensor cuando existe descolgamiento leve o moderado.
El tratamiento con hilos tensores no deja cicatrices, y ayuda a redefinir el contorno facial, mejorar desde la línea mandibular hasta la flacidez de mejillas, cuello o papada y aportar un efecto rejuvenecedor sin alterar la expresión ni la identidad del rostro.
Este procedimiento médico está especialmente indicado para hombres y mujeres que presentan los primeros signos de laxitud tisular y desean recuperar la firmeza de su rostro mediante una técnica segura y sin pasar por el quirófano.
Están recomendados cuando existe:
Flacidez leve o moderada del tercio medio del rostro.
Pérdida de definición del óvalo facial.
Descolgamiento de la línea mandibular.
Flacidez en cuello o papada.
Deseo de mejorar la firmeza de la piel sin cirugía.
Necesidad de complementar otros tratamientos de rejuvenecimiento facial.
No todos los pacientes son candidatos. Cuando existe un exceso importante de piel o un descolgamiento avanzado, los hilos tensores pueden quedarse cortos. En esos casos, el lifting cervicofacial suele ofrecer un resultado más completo y duradero.
Aunque los hilos tensores son un tratamiento seguro, su aplicación se encuentra contraindicada durante el embarazo y el periodo de lactancia, así como en pacientes con trastornos severos de la coagulación o infecciones cutáneas activas en la zona de intervención.
Los filamentos reabsorbibles permiten trazar vectores de tensión personalizados en diferentes regiones del rostro y el cuello:
Tercio medio y mejillas: Reposicionamiento del volumen perdido y suavizado de los surcos faciales.
Línea y reborde mandibular: Definición del contorno para recuperar un perfil nítido y estilizado.
Región cervical y papada: Compactación del tejido laxo debajo del mentón y en el cuello.
Cola de la ceja: Elevación sutil de la mirada para abrir el tercio superior del rostro.
La elección del hilo depende del grado de flacidez, la zona y el objetivo del paciente:
Hilos lisos (polidioxanona): se colocan en red bajo la piel. Su función principal es la bioestimulación: inducen una respuesta celular que favorece la producción de colágeno, mejorando drásticamente la textura, el grosor y la firmeza de las pieles finas o con flacidez incipiente. Su efecto reafirmante se prolonga aproximadamente un año.
Hilos espiculados: Poseen un calibre mayor e incorporan pequeñas microespículas en su estructura que se anclan de forma segura al tejido subcutáneo. Están indicados para tratar la flacidez moderada en mejillas y reborde mandibular, ejerciendo una tracción mecánica inmediata que reposiciona las estructuras descendidas.
Hilos con conos, de ácido poliláctico: se insertan en planos más profundos y tienen un efecto de regeneración de los tejidos de sostén y de tracción importante. Como resultado, se consigue un “efecto lifting”. Se aplican en la cola de la ceja, las mejillas, el reborde mandibular y el cuello.
Duración de la sesión
Entre 30 y 45 minutos (según el número de filamentos y las áreas anatómicas a tratar).
Anestesia
Anestesia local.
Resultados
Efecto tensor inicial inmediato; el definitivo se consolida de forma progresiva a partir de la tercera semana.
Duración del efecto
12 a 18 meses.
Incorporación
Inmediata.
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El resultado de un tratamiento con hilos tensores depende, en gran parte, de una planificación precisa. Por eso, en la primera consulta se valora el grado de flacidez, la calidad de la piel, la anatomía facial y los objetivos del paciente.
A partir de ese estudio, el médico determina qué tipo de hilos utilizar, cuántos son necesarios, en qué zonas deben colocarse y cuál debe ser la dirección de tracción más adecuada. Esta valoración previa permite diseñar un tratamiento personalizado, con un resultado natural y predecible.
El tratamiento con hilos tensores se realiza de forma ambulatoria, con anestesia local, y suele durar menos de una hora. El paciente puede volver a casa el mismo día.
El tratamiento suele seguir los siguientes pasos:
Aplicación de anestesia local. Marcaje sobre el rostro, definiendo las zonas de entrada y la dirección de los vectores de tracción según la anatomía facial y el objetivo del tratamiento.
Introducción de los hilos mediante cánulas finas.
Ajuste de la tensión y comprobación de la simetría.
Alta inmediata con pautas de cuidado posterior.
La técnica concreta varía según el tipo de hilo elegido (liso, espiculado o con conos) y según el grado de flacidez que se desea corregir.
Tras la colocación, es habitual notar cierta tirantez, sensibilidad local o pequeñas molestias durante los primeros días. También pueden aparecer pequeños hematomas o inflamación leve en la zona tratada, que suelen resolverse de forma progresiva siguiendo las pautas médicas indicadas.
Tras la colocación de los hilos puede apreciarse un efecto tensor inicial. Sin embargo, el resultado más interesante aparece de forma progresiva, a medida que el tejido responde y aumenta la producción de colágeno.
Durante las semanas siguientes, la piel puede verse más firme, el óvalo facial más definido y el rostro más descansado. El resultado busca ser natural: mejorar el soporte sin cambiar la expresión.
La duración varía según el tipo de hilo empleado, la calidad de la piel, la edad, el grado de flacidez y el estilo de vida del paciente. De forma habitual, el efecto puede mantenerse alrededor de 12 a 18 meses, aunque cada caso debe valorarse de manera individual.
Después del tratamiento con hilos tensores, conviene seguir una serie de recomendaciones para favorecer una buena evolución:
Evitar masajear o presionar la zona tratada.
Dormir boca arriba durante los primeros días.
Evitar gesticulación facial intensa al inicio.
No realizar ejercicio físico intenso durante los primeros días.
Evitar tratamientos dentales o manipulaciones faciales cercanas al procedimiento, salvo indicación médica.
Seguir las pautas específicas indicadas en consulta.
Una evaluación médica. Sin propuesta preparada antes de escuchar.